El oro no es una empresa, no paga dividendos y no genera intereses. Su valor está en otra parte: escasez, aceptación global y comportamiento diferente frente a determinados riesgos monetarios y financieros.

El oro no produce flujo de caja. Su función suele ser distinta a la de acciones o bonos: preservar valor y diversificar frente a determinados escenarios.
En algunos periodos de crisis monetaria o incertidumbre, el oro puede comportarse como activo defensivo. Pero también puede pasar años con rentabilidades discretas o negativas.
A largo plazo puede ayudar a preservar poder adquisitivo, pero en periodos cortos su comportamiento no sigue la inflación de forma mecánica.
No hace falta convertir el oro en el centro de una cartera para que tenga una función. Su papel suele ser complementario, no protagonista.
Compararlos solo por rentabilidad puede llevar a conclusiones equivocadas. Cada activo responde a riesgos distintos y puede cumplir una función diferente dentro de una estrategia.
Aquí conectaremos los vídeos y artículos sobre función monetaria del oro, máximos históricos, bancos centrales y comparación con Bitcoin.
La idea será que cada vídeo tenga una versión web más completa y enlazada.