Un bono es una forma de prestar dinero a un Estado o una empresa a cambio de intereses. Parece simple, pero su precio, su rentabilidad y su riesgo cambian con los tipos de interés y el plazo.

Cuando suben los tipos de interés, los bonos antiguos suelen perder valor porque aparecen nuevas emisiones con mejores rendimientos. Cuando los tipos bajan, puede ocurrir lo contrario.
Cuanto mayor es el vencimiento, más sensible suele ser el precio del bono a cambios en los tipos. Esa sensibilidad se conoce como duración.
Un bono de un Estado solvente no tiene el mismo riesgo que la deuda de una empresa débil. Más rentabilidad suele implicar asumir más riesgo de crédito, liquidez o duración.
Si compras un bono y lo mantienes hasta vencimiento, las oscilaciones intermedias de precio pueden importar menos, siempre que el emisor pague según lo previsto.
Pueden aportar ingresos, reducir volatilidad frente a otros activos y servir para objetivos con un plazo definido. Pero no son “dinero seguro”: inflación, tipos de interés y riesgo de crédito también importan.
Esta sección será el punto de entrada a nuestras guías sobre deuda pública, rendimientos, tipos de interés y compra de bonos por país.
Los próximos artículos enlazarán aquí para formar una biblioteca completa sobre renta fija.